Meditación de la mañana

Meditación de la mañana: aprenda cómo puede ayudar a su vida

Entiende el concepto de meditación, sus beneficios y lo que su práctica diaria puede hacer para tu organismo y tu mente.

Probablemente la mayoría de las personas que conoces – o tal vez, tu mismo  – tenga esta visión sobre meditación, medio generalista y estereotipada. Algunas personas vestidas con grandes batas en tonos pastel, pasando días y más días sentados y repitiendo incansablemente la palabra “Ohm”.

Si tienes esta visión, no te preocupes, es más que natural por todo lo que vemos en películas y en la televisión sobre el tema.

Aún mejor que desasociar esa imagen de los monjes budistas de la meditación, es intentar introducirla en tu día a día, de forma tranquila y natural, y cosechar los frutos que esa práctica milenaria puede traer a tu vida.

Entonces ¿Qué es la meditación?

Aún haciendo nuestro ejercicio de desmitificar la meditación, vamos a simplificar su concepto, permitiendo que sea más fácil entender su funcionamiento.

La meditación es simplemente vaciar tu mente, vivir el ahora e intentar, al máximo, protegerte de todas las influencias exteriores. ¿Todavía es complicado? Entonces vamos a dar un ejemplo más práctico.

¿Te has acostado en la cama para dormir pero te pasas media hora pensando en todo lo que sucedió en tu día? ¿Has pasado minutos de tu baño relajante, imaginando cómo resolver ese problema del trabajo? ¿O ya te has detenido para ver una película o leer un libro y, en la mitad, percibiste que tu cabeza estaba en otro lugar, divagando sobre otras cosas?

Todos estos ejemplos son señales de que tu mente está llena, con muchas cosas para pensar. Esto hace que tu cuerpo también sufra los reflejos, y acabe por parecer más cansado de lo que debería.

Y es exactamente eso lo que la meditación tiene por objeto controlar.

Meditar es vaciar su mente y concentrarse solo en lo básico, en respirar, en relajarse.

Les dejo algunos tips que te van ayudar a meditar:

¿Por qué tengo que meditar diariamente?

Como se ha dicho anteriormente en diversas situaciones, nuestro cerebro termina trabajando con un mundo mucho más amplio de información -especialmente en la época en que vivimos-, lo que puede hacer que en algunos momentos no pueda ejercer su función de forma correcta.

Más que eso, esa cantidad exagerada de pensamientos también trajo a la sociedad moderna una recurrencia mucho mayor de enfermedades psicológicas, como la depresión, la ansiedad y el estrés.

Piensa bien ¿Cuántas personas conoces que tienen disturbios como los citados? ¿Cuántas personas has oído hablar de insomnio y otros problemas relacionados con la calidad del sueño en las noches?

Pues bien, al meditar, la mente se relaja y con ella, el cuerpo también. Así, es más fácil recargar las energías de un día exhaustivo y prepararse para el próximo. También es mucho más simple la toma de decisiones cuando tu mente trabaja en su máximo potencial.

Resumiendo, la práctica diaria de ejercicios de meditación trae la calma que tu cuerpo necesita y merece, además de hacer más provechoso el momento de descanso.

¿Dónde y cuándo meditar?

Hasta ahora estamos en la parte teórica de la meditación, pero como todo ejercicio, tenemos que avanzar hacia la parte práctica para conseguir algún resultado ¿Correcto?

También, necesitamos dejar claro desde el principio que, sin esfuerzo, paciencia y foco, el resultado no se da como se esperaba y, al igual que un atleta de alto nivel, la práctica lleva a la perfección.

De la misma forma, no es necesario convertirse en un “meditador profesional” de la noche a la mañana. Este es un proceso que lleva tiempo, y la mejor forma de introducirlo en tu vida para siempre es comenzar despacio y, preferencialmente, de una manera que no cambie drásticamente tu rutina.

Pequeñas pasos nos pueden llevar lejos

¿Crees que puedes tomar cinco minutos de tu día – TODOS los días – para dedicarte a esta práctica? Si la respuesta es sí, continuemos. Si es no, tal vez necesitas organizar mejor tus compromisos, o tener más foco en la meditación.

La forma menos invasiva es comenzar una meditación matinal, tan pronto como despiertas, o nocturna, minutos antes de dormir. Estos son momentos que siempre tendrás y, normalmente, los más tranquilos de tu día, donde podrás tener más libertad y paz.

Así pues, tu cuarto aparece como la opción más viable para este ejercicio – imagino que sea allí donde vas a dormir y donde despiertas, si no sufres de sonambulismo. Si tienes otra habitación que te parezca perfecta para la meditación, puedes usarla también sin ningún problema, el principal punto positivo de la meditación es exactamente el hecho de poder realizarla en cualquier lugar, siempre y cuando sea tranquilo y silencioso.

¿Cómo meditar diariamente?

Decidido el período, la duración y el lugar de tu meditación diaria, llegamos a la forma en que se hará.

Para las personas que ya tienen la costumbre de concentrarse y relajar la mente, podemos aplicar conceptos más independientes, tratando de sacar ese tiempo para la relajación simple y pura. Elige un lugar, concéntrate y relájate.

Si eres principiante y todavía no te sientes preparado para meditar de forma autónoma, no te preocupes, hay varias formas de practicar la meditación.

La primera es la meditación guiada, óptima para quien tiende a perderse en sus propios pensamientos – así como el autor de ese texto. Para ello, hay varias aplicaciones para móviles que pueden ayudarle bastante, como el Calm, Zen y Headspace.

La meditación se hace siguiendo las directrices de un narrador, que dirá exactamente dónde enfocar tu pensamiento y en qué preocuparse. Sin duda, es una opción bastante beneficiosa para los principiantes.

Otra forma de meditación, que también se puede hacer a través de estas aplicaciones, es la semiautónoma, digamos así. Esto se debe a que la aplicación mantendrá un sonido ambiente – generalmente con una melodía de la naturaleza -, pero no te indicará en qué concentrarte. Solo te dará un espacio más fácil para relajarte.

Con todo esto, tienes más que suficiente para empezar a meditar diariamente y sentir las diferencias en tu vida cotidiana.

Recuerda tener paciencia, para conseguir absorber todos los beneficios de esta práctica, y no te preocupes si es más difícil de lo que imaginabas. El comienzo siempre es complicado, además del hecho de que algunas personas tienen más facilidad, como cualquier otro ejercicio.

Comienza tus meditaciones diarias y cuida de tu estado psicológico. Ejercitar el cerebro hace bien y cambiará diversos aspectos de su vida.

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